jueves, 9 de julio de 2009

Un toque de Arbus

En Almagro los llamábamos mogólicos. Eso de decirles Down vino después. Había dos: Alfredo y el de la calle Mármol. Alfredo era el hermano de la dentista y yo siempre creí que era feliz. Sonreía mucho y, cuando estaba sentado en misa, hacía un gesto muy gracioso: se golpeaba una mejilla con la mano, como marcando un ritmo, después se inclinaba y hacía lo mismo sobre la rodilla. A veces, yo jugaba a ser mogólica y lo imitaba. Eso ponía muy nerviosa a mi mamá, que al principio se reía pero después se ponía furiosa; sobre todo, cuando lo hacía delante de extraños. La dentista atendía en la parte de adelante de la casa donde vivía con sus papás y Alfredo. Cada vez que iba a hacerme un baño de flúor, yo espiaba el corredor, por si llegaba a venir Alfredo. A veces, después de la siesta, él acompañaba a la mamá a hacer las compras. Camina todo destartalado, las piernas muy para adelante –las tenía largas- y aleteando los brazos. Cuando la madre lo retaba, fruncía la cara, como si fuera a echarse a llorar, pero al final se reía. Me costaba creer que tenía más de 40 años, como me había dicho la dentista. Lo veía como un nene.

Aunque me daba un poco de impresión, no le tuve miedo hasta que se hizo amigo del de la calle Mármol. Este era hijo de un médico, iba a un colegio especial y los días nublados usaba un impermeable beige. Parecía de 20, aunque seguramente tendría más. Daba muchas vueltas por el barrio y, a veces, se le daba por correr a las chicas. Por eso, apenas lo veíamos todas cambiábamos de vereda. Su amistad con Alfredo no duró más que unos días. Caminaban muy serios, sin hablar, de una esquina a la otra. Parada en la puerta de la casa, la madre de la dentista los miraba. Supongo que aquello no debe haberle parecido muy normal y por eso no se los vio más juntos. Fue durante ese tiempo que yo empecé a tenerle miedo a Alfredo. Empecé a imaginar lo que pensaría mientras caminaba y ya no lo pude ver más como un nene.

Ahora, en el gimnasio, está Mario. Es morrudo y bostero. Creo que también es irónico, porque el otro día, después de las elecciones, felicitó a todas por el triunfo de Kirchner. Casi toda la clase se indignó y lo corrigió: ganó Michetti, le dijeron. Él dijo que no, y se fue. Muchas veces se va antes del final de la clase. No guarda la colchoneta ni las mancuernas, pero le avisa al profesor: “No las toquen, vuelvo mañana”. Mario levanta muchísimo peso, por eso tiene ese cuerpo de Humpty Dumpty. Se aburre cuando hay que hacer ejercicios de elongación. Agarra una pelota, se la pone debajo de la remera y, señalándose la panza, le dice a Peggy: “Es tuyo”. Peggy, que tiene 70 años y baila muy bien el cha cha chá, se tapa la cara con las manos y se ríe.

Creo que ya no me da tanto miedo, capaz que un poco de fascinación.

11 comentarios:

¡Jotapé! dijo...

Te empezó a dar Miedo por las juntas (las malas).

Un Beso. ¡Cómo garpa el amor!

Mercadito de barrio dijo...

en mi barrio había un mogólico bueno y una mala también. La mala me pegó una cachetada re fuerte una vez. El bueno lo único que hacía era colgarse de la ventana y gritar BRIQUITIQUIiiiii cada vez que alguien pasaba.
no eran amigos entre si.

meki dijo...

Esa fascinación se llama morbo. Es un camino de ida, querida Siesta.

lexi dijo...

qué bien que contás siesta!

abrazo!

EmmaPeel dijo...

mogos no, pero locos en mi barrio un montón. Me acuerdo ahora de Josecito (que se plantificaba en la vereda para ver la tele desde ahí a través de la ventana del living, y si le corrías las cortinas chillaba) y el loco Bustos (se restregaba las manos sin parar)

Siesta escandalosa dijo...

Capaz que me empezó a dar miedo porque ya era hora, Jotapé. Lo irracional (el amor y el miedo)se activan porque sí.

Re mala, eh. Y qué hiciste, mercadita? Briquitiquí parece de gallo con mutación genética. Me encantó.

Vos decís, Meki? Ya me veo make a wish.

Gracias, Lexi. Abrazote.

Anita Leporina dijo...

Qué buena película "Fur". Por lo menos hasta la escena en que aparece barbudo el marido.

Abrujandra dijo...

Los mongos me dan cosa, tengo imán para que vengan a joderme...cruzo o me bajo del cole si hay uno.

Mary Poppins dijo...

despues se dice que hay falta de inspiracion. Me gusta como con asuntos cotidianos nos contas una postal.
Lo de los barrios te pega!

felicitaciones

fridrik dijo...

La verdad es que los comentarios de Mario son extraordinarios, por lo menos los que usted cita.

Este mundo es difícil para la gente normal.

Siesta escandalosa dijo...

Josecito tiene pire de lo más Almagro, Emma.

Será nomás, Anita.

Capaz que presienten espantos, Abrujandra, y un toque deben divertirse con eso.

Ooops, marypop. Grax!

Iep, Mario es extraordinario, federicuá.